La Reconstrucción

“And the band played on”. Jesús García Amezcua

Hay un telefilm sobre el SIDA, en español se llama “En el filo de la duda”, el título original es “And the band played on”, afronta cómo se trató en sus inicios esta enfermedad y cómo la burocracia hizo que no se tomaran medidas preventivas a tiempo, de cómo cuando se reconoció por parte de la presidencia americana, en aquel entonces liderada por Reagan, ya habían muerto más de veinticinco mil norteamericanos, y cómo más de treinta mil personas habían sido infectadas por el virus VIH a través de transfusiones de sangre. Cuento esto porque seguro que a muchos de vosotros os suena a chino, porque parece prehistórico, pero fue un drama social, sobre todo para la comunidad gay. La epidemia del siglo veinte se denominó. Curioso. Después de haber tenido dos guerras mundiales con millones de muertos y varias terceras guerras mundiales enmascaradas en guerrillas y guerras frías. Decía, que cuento esto, porque en pocos años hemos vivido unos cambios de ciento ochenta grados, hemos pasado en menos de cien años del coche de caballos a los viajes espaciales, del cine mudo a internet, de morir por un resfriado a la sanidad universal, y seguimos siendo lo mismo de ocultistas, burocráticos y necios, con una ambición desmesurada por el poder y con la inconsciencia altanera de la ignorancia, creando sistemas defensivos autodestructores.

No quiero ser, aunque un poco lo sea, de las teorías conspiranoicas, pero hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que los grandes males de la humanidad, sobre todo los modernos vienen por experimentos científicos, el gas mostaza, la inoculación de virus, la bomba atómica, etc, etc. Que las manipulaciones políticas sean del signo que sean son eso, manipulaciones, y conducen al pueblo como corderos al matadero, a las tenerías intelectuales, espirituales, donde cada vez somos menos aunque nos creemos que somos más, donde el perfume del éxito no es sino la podredumbre de la muerte intelectoemocional. Haz la prueba, pregunta a cualquier chaval de 16 años qué es el SIDA, dos de cien te darán una respuesta satisfactoria, ¡joder no hace tanto tiempo que pasó! Hace poco conocía a alguien con el virus, lo tenía controlado, no iba a morir, ya nadie muere de esto, no se ha encontrado la cura pero sí parar su desarrollo, y me dio miedo, sí a mí, me controlé como pude y continué hablando con él. Había visto rasgos diferentes en su cara, falta de dientes atrás, extremada delgadez, pero todo lo achacaba a que venía de fuera, de un país con pocos recursos. Me miró y me dijo:

  • No te preocupes, lo tengo controlado, pero tengo que ir varios días al hospital para hacerme pruebas y revisiones.
  • No me preocupo por mí

Esto lo dije tragando saliva

  • Soy consciente de que me estás apoyando mucho en el trabajo y no te quiero defraudar
  • No lo haces
  • Por favor, no se lo digas a nadie

Nunca se lo he dicho a nadie, pero en mí se creó una pequeña psicosis y cuando veo a alguien con rasgos físicos como los de él pienso que lo ha adquirido y me alejo sin darme cuenta. Es una especie de racismo sin ser racismo, este tipo de situaciones aún no he aprendido a controlarlas, y realmente deseo hacerlo, porque no es bueno. Nuestra intolerancia está dentro de nuestros propios miedos y debemos saber enfrentarnos a ellos, no dejarnos llevar o huir, así es cómo lo veo, como mi amigo se enfrenta leyendo sus sobres de azúcar. Y todo viene del desconocimiento ¿cómo vas a saber enfrentarte a un problema si jamás lo has conocido? El SIDA, la Guerra del Vietnam o no saber utilizar el móvil, problemas tan diferentes, mecanismos tan parecidos,,, ¿Acaso pensamos en el trabajo intelectual de nuestros abuelos que nacieron cuando no existía ni la televisión, cuando el teléfono era un lujo o cuando para ir de viaje a otra ciudad tardabas días? El desconocimiento, el no saber de dónde venimos, el porqué de las acciones u omisiones, nos hace ser manipulables e intolerantes, dioses caídos en tierras áridas bañadas en las fuentes envenenadas de la codicia y la ambición y así, alienados vagamos por las calles de nuestra ciudad felices con el pan y circo, con el internet barato, el sexo fácil, la cultura sectorizada y la crisis inexistente de los brotes verdes. Y algunos se indignan bajo la manipulación de otros, y otros se indignan de esta manipulación, pero se crean otros lugartenientes, y al final, La Banda Sigue Tocando como decía el título original en inglés, como la banda del Titanic, porque sólo nos queda la belleza de la belleza del amor que damos y recibimos sin saber que está siendo dado y recibido, la banda toca como nunca para tapar la mierda que nos cubre, para edulcorarnos, o simplemente para reírse de nosotros y como dicen en mi pueblo el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

(Fragmento de la novela “La vida Olvidada” de Jesús García Amezcua)

 

Jesús García Amezcua

Escritor, Director Teatro y Cine

www.jesusgarciaamezcua.com