La Reconstrucción

La importancia de las Humanidades para el ser humano. Helena Fernández-Arroyo

Arte, historia, filosofía, música, literatura… forman parte de nuestras vidas, de ese lado menos técnico y material que invade la rutina diaria en la que tecnología y ciencia avanzan a pasos agigantados. Sin embargo, ¿siguen siendo tan importantes para el ser humano en esta nueva era de progreso y materialismo?

Educación para la integridad del ser humano:

Las Humanidades despiertan la creatividad, enriquecen el espíritu humano, conectan con nuestro interior, nos ayudan a entender el pasado para darle un sentido al presente, desarrollan nuestro pensamiento crítico, en definitiva, nos hacen más humanos.

Sin embargo, la realidad es que el estudio del campo de las Humanidades ha sufrido un claro retroceso en beneficio de las especializaciones más prácticas adaptadas al mundo científico actual en el que todo se reduce a mediciones, datos, cifras y resultados. El mundo laboral se ha adaptado a un perfil científico-tecnológico en el que las Humanidades tienden a ser relegadas a la periferia del ámbito educativo. Hay quienes las califican incluso de anticuadas e inservibles, un simple vestigio del pasado que no tiene función práctica en la era moderna.

Si bien es cierto que las matemáticas, informática y ciencias juegan un papel fundamental en nuestras vidas, el ser humano no puede ni debe separarse de su parte más profunda y de su conocimiento más espiritual e íntegro.

Para saber a dónde vamos debemos saber de dónde venimos:

La sociedad está necesitada del estudio de las disciplinas humanísticas: se necesitan personas que conozcan el pasado, que sepan interpretar un texto y discernir acera de su veracidad, hablar otras lenguas, conocer el significado incluso de aquellas que ya no existen pero que sin embargo han constituido la base de muchas de las lenguas actuales, no conformarse con un único punto de vista, cuestionar, comprender, sentir el significado de una obra de arte, admirar un monumento, comprender la ética o los fundamentos de la lógica….

Es necesario contar con personas que no solamente desarrollen la habilidad de resolver problemas, sino que sepan comprenderlos y darles una nueva perspectiva a través de la creatividad y del pensamiento más racional.

Los números, la estadística, la economía, nos ayudan a entender el mundo que nos rodea, pero ¿qué es lo que realmente nos ayuda a entender la complejidad humana? El ser humano es entendido a través de su pensamiento, un pensamiento que a lo largo de los siglos se ha manifestado a través del arte, de la filosofía, de la literatura… Entendemos al ser humano a través de las sociedades del pasado, de la sabiduría de nuestros ancestros. Necesitamos recorrer el camino que nos ha precedido para comprendernos a nosotros mismos y hacer del futuro un lugar, al fin y al cabo, más humano.

“Cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad”

– Alexis de Tocqueville –

Ciencias y Humanidades ¿es posible una reconciliación entre ambas?

No solamente es posible sino que resulta absolutamente necesario en la época actual. Ambas disciplinas son o deberían ser complementarias e inseparables.

Al perfil científico-tecnológico evidentemente preponderante y necesario en la actualidad, hay que sumarle una parte innegablemente imprescindible: el desarrollo de la creatividad, de la innovación, la observación, la capacidad reflexiva, la capacidad de síntesis y argumentación, la coherencia, la integridad, la habilidad de discernir entre los riesgos y las oportunidades… habilidades adaptadas al mundo actual, que se potencian con el estudio humanístico. La ausencia de este nos lleva a un alarmante empobrecimiento cultural y a una falta de valores éticos que indudablemente desembocarían en una decadencia a nivel económico y social.

¿Cuál es la clave del éxito? Un sistema educativo basado, a partes iguales, en el conocimiento de las ciencias y de las Humanidades. Los resultados son evidentemente positivos. Un ejemplo de ello es el estudio realizado en varias escuelas de Estados Unidos en el cual concluyó que los médicos en formación que estaban expuestos al estudio de las Humanidades tenían niveles más altos de cualidades personales positivas, como la empatía, la tolerancia a la ambigüedad, la sabiduría, la inteligencia emocional, la autoeficacia y las habilidades visuales y espaciales.

El ciudadano actual y más aún el ciudadano del futuro debe ser una persona completa en todos los sentidos, formada a todos los niveles, con una base cultural e intelectual que propicie su desarrollo como ser humano en el desarrollo de un conocimiento tanto científico como humanista.

No es posible ni saludable desvincularse del pasado, ni del mundo clásico que ha supuesto nuestro principal foco de cultura e identidad. Un legado que debe ser la base fundamental y el punto de partida del desarrollo humano presente y futuro.

Helena Fernández-Arroyo

Especializándose en Historia y Patrimonio